
AOL: cuando Internet llegaba en un CD y todo estaba dentro de una sola ventana
Hubo una época en la que para conectarse a Internet primero había que instalar Internet.
El CD podía llegar dentro de una revista, aparecer en el correo, venir incluido con una computadora nueva o simplemente terminar misteriosamente dentro de un cajón de la casa. En su portada aparecían tres letras que durante años fueron prácticamente imposibles de evitar en Estados Unidos: AOL.
America Online prometía horas de conexión gratuita, una cuenta de correo electrónico, noticias, salas de chat, juegos, información, mensajería instantánea y una puerta de entrada sencilla a una Internet que todavía podía resultar intimidante para quien nunca había utilizado una computadora conectada.
No hacía falta comprender demasiado lo que ocurría detrás. Instalabas AOL, conectabas el módem a la línea telefónica, escribías tu usuario, escuchabas aquella secuencia de sonidos electrónicos y esperabas.
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Antes de AOL existía Quantum Link
La historia comenzó antes de que America Online tuviera ese nombre.
En 1985 apareció Quantum Computer Services, una compañía que desarrolló un servicio llamado Quantum Link —o simplemente Q-Link— destinado inicialmente a usuarios de computadoras Commodore 64 y 128.
Aquello todavía no era la World Wide Web como la conoceríamos después. Los servicios online funcionaban como ecosistemas propios donde los usuarios podían acceder a contenidos, intercambiar mensajes, participar en comunidades y descargar información utilizando el módem de su computadora.
En 1991 Quantum adoptó finalmente el nombre que se volvería mundialmente famoso: America Online.
¿Qué era realmente America Online?
Explicarlo hoy puede resultar extraño porque actualmente utilizamos distintos servicios independientes para prácticamente todo.
Tenemos un proveedor de Internet, un navegador, Gmail para el correo, WhatsApp para mensajes, YouTube para videos, Google para buscar información y distintas redes sociales para comunicarnos.
AOL intentaba concentrar gran parte de esa experiencia dentro de un único ecosistema.
Dentro de AOL podías encontrar
AOL no era literalmente toda Internet. Pero para una enorme cantidad de personas se sentía así.
Los míticos CDs de AOL: Internet parecía venir dentro de una caja
Si hubo una estrategia de marketing capaz de representar a AOL mejor que cualquier publicidad televisiva, fueron sus discos promocionales.
Durante los años noventa la compañía distribuyó enormes cantidades de disquetes y posteriormente CDs con su software de instalación y promociones destinadas a conseguir nuevos usuarios.
Podían llegar por correo, acompañar revistas, entregarse en comercios o aparecer junto con diferentes productos.
En la memoria colectiva muchas veces quedó la idea de “un mes gratis”, pero las promociones cambiaron enormemente según la etapa: AOL llegó a promocionar paquetes de cientos de horas gratuitas y algunos CDs llegaron a anunciar incluso 1.000 horas de acceso.
La campaña llegó a ser tan enorme que la exresponsable de marketing de AOL Jan Brandt estimó posteriormente que la compañía había invertido más de 300 millones de dólares distribuyendo aquellas pruebas gratuitas.
Conectarse era todo un acontecimiento
Hoy desbloqueamos el teléfono y ya estamos conectados.
Con AOL había un momento preciso en el que Internet comenzaba.
El programa utilizaba el módem para llamar por teléfono a un número de acceso. Se escuchaban tonos, silbidos, interferencias y una secuencia electrónica extrañísima que para toda una generación terminó significando una sola cosa: la computadora estaba negociando una conexión.
Mientras la computadora estaba conectada, la línea telefónica normalmente quedaba ocupada.
Internet todavía tenía un botón de entrada
No estábamos conectados todo el día. Decidíamos conectarnos, utilizábamos Internet durante un tiempo y finalmente nos desconectábamos para liberar nuevamente el teléfono.
Todo ocurría dentro de una única ventana
Una de las razones que explican el éxito de America Online fue su obsesión por hacer que Internet resultara sencillo para personas que no eran expertas en computación.
El usuario no necesitaba aprender qué era un servidor de correo, dónde encontrar un cliente IRC o cómo configurar distintas herramientas independientes.
AOL presentaba una interfaz donde todo parecía formar parte del mismo lugar.
Entrabas al programa y desde allí podías pasar del correo a una noticia, de una noticia a una sala de chat y después comenzar a navegar por la Web.
Era un modelo mucho más controlado que la Internet abierta actual, pero precisamente ese control reducía enormemente la complejidad para los usuarios principiantes.
“You’ve Got Mail”: cuando recibir un email todavía era emocionante
Hoy podemos recibir decenas o cientos de correos por día y una gran parte son promociones, notificaciones automáticas o mensajes que ni siquiera abriremos.
En los primeros años del correo electrónico doméstico, recibir un mensaje podía ser un pequeño acontecimiento.
AOL convirtió ese momento en parte de su identidad mediante una frase que terminaría formando parte de la cultura popular: “You’ve Got Mail”.
La voz aparecía después de iniciar sesión cuando existían nuevos mensajes esperando dentro de la bandeja.
Las salas de chat: entrar a una habitación llena de desconocidos
Las salas de chat fueron otra pieza fundamental de la experiencia AOL.
Existían espacios dedicados prácticamente a cualquier tema: ciudades, música, deportes, computadoras, relaciones, hobbies y miles de intereses diferentes.
Entrabas utilizando un nombre de usuario y comenzabas a conversar con personas que podían encontrarse a cientos o miles de kilómetros.
Para quienes estaban descubriendo Internet en los años noventa, aquello tenía algo extraordinario.
AIM: antes de MSN Messenger estuvo AOL Instant Messenger
La mensajería instantánea ya existía dentro de America Online, pero en 1997 aquella experiencia se transformó en un producto independiente: AOL Instant Messenger, más conocido como AIM.
AIM permitía construir una lista de amigos, comprobar quién estaba conectado y comenzar conversaciones privadas en tiempo real.
Los nombres de usuario comenzaron a convertirse en pequeñas identidades digitales.
Los mensajes de ausencia —Away Messages— permitían dejar frases, estados, letras de canciones o cualquier mensaje para quienes intentaran comunicarse mientras no estábamos frente a la computadora.
AIM anticipó muchas cosas que hoy damos por normales
- Lista de contactos.
- Estado conectado o ausente.
- Mensajes privados instantáneos.
- Identidad mediante un nombre de usuario.
- Estados personales visibles para otros contactos.
AIM se convertiría en una pieza enorme de la cultura online estadounidense de finales de los noventa y comienzos de los 2000.
Finalmente cerraría el 15 de diciembre de 2017, veinte años después de su lanzamiento como aplicación independiente.
1996: AOL dijo “Internet ilimitado” y millones quisieron entrar al mismo tiempo
Al principio los servicios online solían cobrar según las horas utilizadas.
Eso producía una experiencia completamente diferente a la actual: cada minuto conectado tenía un costo que el usuario podía estar calculando mentalmente.
En diciembre de 1996 AOL comenzó a ofrecer acceso ilimitado por una tarifa mensual de 19,95 dólares.
La propuesta fue tan atractiva que millones de personas comenzaron a permanecer conectadas durante períodos mucho mayores.
La infraestructura no estaba preparada.
Durante meses se hicieron habituales las líneas ocupadas, intentos fallidos de conexión y usuarios frustrados que pagaban por un servicio al que en determinados momentos resultaba difícil acceder.
El famoso “AOL Keyword”
Antes de que Google nos acostumbrara a buscar prácticamente cualquier cosa escribiendo algunas palabras, AOL tenía su propia manera de llevar al usuario directamente hacia determinados contenidos.
Las empresas podían promocionar un AOL Keyword: una palabra que el usuario escribía dentro del software para llegar directamente al área correspondiente.
En anuncios televisivos y publicaciones comenzaron a escucharse indicaciones del estilo “AOL Keyword…” de manera similar a como años después aparecerían direcciones web y finalmente nombres para buscar en Google.
AOL se volvió tan poderosa que terminó fusionándose con Time Warner
A finales de los años noventa AOL era una de las compañías que mejor representaban la euforia alrededor de Internet.
En enero de 2000 se anunció su gigantesca combinación con Time Warner, uno de los mayores conglomerados de medios del mundo.
La idea parecía representar el futuro: unir la compañía dominante de Internet con una empresa que controlaba enormes cantidades de contenidos, televisión, películas, publicaciones y redes de cable.
Internet + medios tradicionales
En plena burbuja puntocom parecía una combinación destinada a dominar el futuro de la información y el entretenimiento.
La FTC aprobó la operación con condiciones a finales de 2000 y la unión se concretó en 2001.
Pero aquella combinación terminaría transformándose en uno de los ejemplos más famosos de cómo una gigantesca promesa tecnológica puede encontrarse con una realidad completamente diferente.
La banda ancha cambió las reglas del juego
El principal problema de AOL fue que la forma en que utilizábamos Internet comenzó a cambiar profundamente.
Las conexiones de banda ancha comenzaron a reemplazar al dial-up.
Ya no era necesario abrir un programa especial, marcar un número telefónico y esperar para conectarse.
La computadora podía permanecer conectada permanentemente y el navegador comenzó a convertirse por sí mismo en la verdadera puerta de entrada a Internet.
Yahoo!, Google, Hotmail, MSN, sitios independientes y posteriormente las redes sociales comenzaron a demostrar que los usuarios ya no necesitaban permanecer dentro de un ecosistema centralizado.
AOL sobrevivió, pero dejó de ser la puerta principal
America Online no desapareció de un día para otro.
La compañía continuó transformándose, conservó servicios como AOL Mail y evolucionó hacia otras áreas de contenidos y publicidad digital.
En 2009 Time Warner finalmente separó nuevamente AOL como compañía independiente, poniendo un cierre simbólico a una de las fusiones más famosas de la era puntocom.
Pero culturalmente AOL ya había dejado una huella enorme.
AOL en una cronología rápida
Para quienes vivimos aquella Internet
AOL representa algo difícil de explicar a quien nació con Wi-Fi, smartphones y conexiones permanentes.
Internet todavía tenía un comienzo y un final.
Uno se conectaba.
Escuchaba el módem.
Esperaba.
Y después aparecía una pantalla que nos decía que habíamos llegado.
Preguntas frecuentes sobre AOL
Conclusión
America Online ayudó a convertir Internet en algo accesible para millones de personas que jamás habían utilizado una red, configurado un módem o enviado un correo electrónico.
Su estrategia fue extraordinariamente efectiva: llevar el software hasta la casa del usuario, ofrecerle una prueba gratuita y después acompañarlo prácticamente durante toda su experiencia online.
El correo, las salas de chat, AIM, las noticias, los juegos y posteriormente la Web convivían dentro de un entorno que intentaba hacer simple algo que todavía parecía extraordinariamente complejo.
La tecnología cambió. La banda ancha eliminó la necesidad de conectarse mediante teléfono. Los navegadores abrieron definitivamente la Web. Google reorganizó la manera de encontrar información. Y los mensajeros evolucionaron hasta terminar dentro de nuestros teléfonos.
Pero para toda una generación quedó una imagen difícil de borrar.
Un CD. Un módem. Una línea telefónica.
Y de pronto, todo Internet parecía estar del otro lado de la pantalla.
Hubo una época en la que conectarse era parte de la aventura.

